"No voy a dejar de hablarle sólo porque no me esté escuchando. Me gusta escucharme a mí mismo. Es uno de mis mayores placeres. A menudo mantengo largas conversaciones conmigo mismo, y soy tan inteligente que a veces no entiendo ni una palabra de lo que digo. " (Oscar Wilde)



viernes, 8 de junio de 2007

Arreglada pero informal


Este fin de semana tengo un evento social “importante”, un evento programado con la suficiente antelación y en el que participan suficientes personas de mi entorno como para que se haya generado una gran expectación. Llevo dos meses oyendo hablar de lo mismo entre algunos de mis allegados; tanto es así, que a menos de 48 horas de que se inicie estoy deseando que ya se acabe. Recuerdo cuando se preparaban las Olimpiadas en mi ciudad, parecía que todo giraba en torno a eso y que era imposible imaginarse nada que fuera posterior, era como si el mundo se acabará en aquel momento, como si nada más tuviera importancia. La misma sensación tengo con respecto al evento que estoy comentando, parece como si el mundo que compartimos todas las personas que participamos en él se acabara en ese momento. Evidentemente no será así, una vez haya sucedido se hablará durante tiempo de lo que aconteció y de las consecuencias derivadas de todo ello, pero eso será otra historia…

No sé porque siempre que sucede una cosa de este estilo me pasa lo mismo, creo que soy una persona bastante sociable y cuando me proponen participar en una reunión de este tipo me siento contenta porque pienso en todo lo bueno que voy a poder extraer de esa experiencia, la emoción de volver a reunirnos con personas lejanas a las que tenemos pocas oportunidades de ver, la diversión derivada de las paridas que suelte cada uno mientras estemos juntos… ese tipo de sensaciones que se quedan gravadas como fotografías imperecederas.

Sin embargo, a medida que pasa el tiempo y se aproxima la fecha señalada se me van quitando las ganas; son demasiadas las expectativas, los dimes y diretes, los malos rollos que se van vislumbrando por el camino, para que me sienta un poco agotada y me dé una pereza enorme continuar con los preparativos.

Sea el tipo de evento del que se trate, ya sea una celebración o reunión familiar, profesional o entre amigos, existen demasiadas implicaciones emocionales entre los participantes, para bien o para mal… en unos casos son afectos y en otros son rencores sin resolver… y de esta manera se van creando “bandos” o “clanes”, no sé como nombrarlo, entre las personas más afines. Muchas personas van moviendo sus fichas para conseguir la mejor posición: para ser los más guapos, los más interesantes, los mejor relacionados… Se establecen alianzas y pactos para ocupar el mejor lugar y dejar en evidencia a los adversarios.

Yo estas cuestiones me las suelo tomar con bastante calma, no me gusta planificar en exceso lo que va a suceder, entre otras razones, porque la vida me ha enseñado que las cosas son siempre como tienen que ser, no como hemos previsto que sean. Así pues, en el caso que nos ocupa, no he generado demasiadas expectativas al respecto. Por supuesto que deseo “triunfar” en el evento como cualquier hijo de vecino, pero sin obsesionarme en cuál es el posible triunfo que quiero conseguir, tal vez porque me conformo con estar entre las personas que quiero y con pasarlo bien todos juntos.

En este orden de cosas, no ha sido hasta esta misma semana que me he planteado en serio que me iba a poner para la ocasión. En mi mente me había formado una idea aproximada de lo “divina” que quería estar, pero no me había preocupado en salir a recorrer tiendas con el objetivo de pescar lo más deslumbrante que pudiera ponerme encima. Después de haber dedicado unas cuantas horas a probarme modelitos, llegaba el momento de tomar una decisión… y entonces es cuando se me hizo más patente la angustia con la que estaba viviendo las vísperas del acontecimiento, no me quedaba más remedio que sentarme a reflexionar…

¿Qué es lo que quería… un conjunto que valiese una fortuna para dejar con la boca abierta a todo el mundo y que representará un gasto excesivo para mi maltrecha economía… o prefería dejarme de tonterías y pasar de los comentarios que mi atuendo pudiera suscitar, llevando algo más asequible para mi bolsillo, con lo que me sintiera cómoda y que se ajustará a mi personalidad, algo que no tuviera que exhibir como si me hubiera tragado el palo de la escoba?

Evidentemente opté por la segunda opción y es que, a estas alturas, me importa un rábano lo que digan o dejen de decir los demás. Me niego a ir decorada como un árbol de navidad para resultar llamativa porque creo que lo que resulta más impactante de una persona es su manera de comportarse; si por ir con un atuendo determinado voy a estar incomoda y más pendiente de si me hacen daño los zapatos o si el escote se mueve de su sitio, voy a perderme de disfrutar de todo lo que pueda compartir con las personas que aprecio, más me vale que me quede en casa.

Vamos, que me parece que iré a la fiesta arreglada pero informal… es decir, con chándal y con tacones, jejeje…

martes, 5 de junio de 2007

Una nueva realidad





El acceso masivo a los medios de comunicación virtuales ha dado lugar a la aparición de una nueva realidad, la realidad virtual, pero una realidad virtual en la que no se trata con un programa informático sino que el interlocutor es una persona de carne y hueso, con sus fantasías y su imaginación, creándose una ficción compartida e interrelacionada. No se trata de un juego de ordenador en el que nos movemos siguiendo las pautas predeterminadas por el programador, si no que el juego se va creando interactivamente con otro ser humano, con las variabilidades ilimitadas que la conducta humana puede presentar, infinitamente superiores a las que cualquier programador haya podido incluir en el juego que ha creado.


A través de la pantalla del ordenador se crea una atmósfera de ‘realidad’ en la que se puede transitar por diferentes caminos en función de lo que cada uno de los participantes diga en cada momento. La historia se escribe sobre la marcha sin ningún guión predeterminado, simplemente las fantasías individuales que hacen que se cree una nueva fantasía mucho más rica; cada frase que se escribe abre nuevas posibilidades.


No es de extrañar, pues, que en los últimos años se haya disparado el acceso de usuarios a estas nuevas tecnologías y que cada vez haya más salas de ‘chat’ y páginas que invitan a relacionarse y a encontrar el ‘amor’. Resulta fácilmente adictivo dejarse llevar por las sensaciones que se producen en este medio, a parte de lo placentero que es poder vivir una romántica y/o apasionada historia de amor sin salir de la comodidad del propio hogar, sin pasar horas interminables de preparativos para resultar atractivos, sin desplazamientos molestos y sin tener que gastar un solo euro.


Es fácil cambiar de personalidad, dejar de ser como somos para convertirnos en lo que desearíamos ser, abandonar esa vida monótona y rutinaria por la que transitamos diariamente para adentrarnos en un mundo nuevo hecho a la medida de nuestros sueños. Y todo eso de una manera sencilla, confortable, económica, sin riesgos…


¿Sin riesgos?


Existe un grave riesgo… el confundir esas fantasías virtuales interactivas con la realidad, creerse que ese sueño compartido es cierto… Y, desgraciadamente, no está al alcance de todo el mundo evitarlo. Son muchos y muchas los que se quedan colgados de ese sueño y empiezan a vivirlo como algo real, a vivir su cotidianidad desde la euforia que produce esa droga que toman inconscientemente delante de la pantalla del ordenador. Tarde o temprano el juego se acaba "y nos despertamos, sin saber qué pasa, chupando un palo sentados sobre una calabaza”, como decía mi querido Joan Manel Serrat.


GAME OVER




www.quedeletras.com

miércoles, 30 de mayo de 2007

¡¡¡Qué me quede como estoy!!!


Somos lo que somos y es a través de las personas de nuestro entorno que sentimos nuestra existencia, esto tal vez sea una perogrullada, pero es lo que siento en este preciso momento.


Acabo de hablar por teléfono con un buen amigo, Vicente, un amigo reciente con el que comparto risas e ideas, cosa bastante difícil en general porque no todo el mundo está por la labor, hacía días que no sabía de él pero al principio no había prestado atención a su silencio. En alguna de mis últimas horas bajas ha aparecido siempre de manera casi mágica y, sin embargo, llevaba días sin decir nada. Al final hoy me he decidido a preguntarle a una amiga común y me he enterado que ha estado muy mal, muy enfermo.


Esta mañana, pensando en que escribiría hoy por aquí (tenía varios temas que me rondaban por la cabeza) he pensado en él. Venía al caso cuando pensaba en el cliente de ayer, un moldavo que me explicaba alguna de sus aventuras de inmigrante y que me hizo reflexionar sobre las dificultades que atraviesan los seres humanos y en lo agradecidos que deberíamos de estar en muchas ocasiones por estar como estamos; dándole vueltas a eso, he pasado a pensar en lo que conozco de la vida de Vicente y lo duro que me parece lo que le sucede. Parece ser que al final todas esas vivencias le han pasado factura. Pero no es eso lo que me ha dejado jodida…


Lo que me ha jodido ha sido no haber estado más pendiente de lo que le podía suceder, de lo extraño que era que estuviera ausente durante tantos días… También me ha jodido que no haya dicho ni media palabra ni enviado ninguna señal de humo… Ahora me estoy machacando por mi insensibilidad y por mi egoísmo.


Y quisiera que escribir me estuviera sirviendo de terapia como en otras ocasiones, pero no acabo de conseguirlo. En las últimas 24 horas se han ido sucediendo una serie de acontecimientos insignificantes que me han llevado a este punto. La carta de Ángel, la charla con el moldavo, lo que he estado hablando con mi jefe este mediodía, la noticia de la enfermedad de Vicente…
Si es que en el fondo no tengo motivos para quejarme…


Dejo esto aquí, tengo que seguir produciendo… luego acabaré de pulir el post, desde luego hoy la canción tiene que ser esa… y la imagen... pues eso... el gusano de Vicente, con gafas para ver si se entera un poco de la película (quien se tiene que enterar es el gusano, por supuesto).


martes, 29 de mayo de 2007

La otra cara de la moneda

Sigo con lo mismo, es el tema del día y es inevitable continuar dándole vueltas. Al final he conseguido verlo desde otro punto de vista… Han sido muchas horas de reflexión para haber podido llegar a ello.

Ahora la tristeza ha dejado paso al optimismo, es lo bueno de ser positivo, que tarde o temprano ves lo bueno de cualquier acontecimiento. Es un halago que haya personas que te digan que eres importante para ellas y que les gustas, la autoestima sube como la espuma, pero eso no es suficiente. Hay que ser consecuente con lo que uno cree y yo sigo creyendo en el AMOR, seguiré, pues, siendo una enamorada del amor aunque no llegue a encontrarlo nunca. Mientras seguiré viviendo y, por supuesto, seguiré sonriendo.

Los sentimientos son muy importantes pero la física y la química también lo son, encontrar el equilibrio entre ambos es el ideal y es lo que resulta más difícil de conseguir, y si alguna de las dos cosas no se da es imposible forzar nada.

Ahora me viene a la memoria aquella frase de Woody Allen: “el sexo sin amor es una experiencia vacía, pero como experiencia vacía es una de las mejores”... Es una frase muy cierta y válida siempre y cuando no se dañe a nadie…

Sigo creyendo también en la AMISTAD.


P.D. Para escribir esto he puesto “senze fine” el Para Elisa de Beetthoven interpretado por Brigitte Engerer… era lo que procedía… como todavía soy demasiado novata no sé como poner aquí esta música y voy a colocar la que he encontrado en la red. Prometo que cuando me aclare un poco más se podrá escuchar la versión auténtica.

lunes, 28 de mayo de 2007

Lo que quiero no me lo dan y lo que me dan no lo quiero

Mañana de domingo, sol y calor. Un hombre y una mujer en la acera, junto a un corcel de metal se preparan para salir en busca de la libertad, en busca del viento y del mar. La “chupa” de cuero, el casco integral y los guantes les transforman en jinetes negros, de apariencia casi extraterrestre. Acaban los preparativos y ambos cabalgan, los cuerpos se acoplan, el corcel ruge y empieza a galopar, las palabras callan y cada uno se concentra en sus propios pensamientos. Él se siente nervioso y esperanzado, ha decidido aprovechar el día para decirle a ella que quiere iniciar una relación “especial” y piensa en cuál será el mejor momento para llevarlo a cabo. Ella también está nerviosa porque sabe lo que va a pasar y quisiera que no llegara ese momento, que las cosas así ya están bien…

La luz de un semáforo les corta el paso, él se gira levemente hacía ella, coloca con suavidad la mano sobre su rodilla y realiza una ligera presión mientras le pregunta con ternura: “¿vas bien?”. Ella mueve ligeramente la cabeza en un movimiento afirmativo porque un nudo en la garganta le impide articular ni una palabra, al tiempo que siente que en sus ojos se acumulan las lágrimas y empiezan a descender mansamente, la visera del casco impide que nadie se percate de su lento avance.


Una vez más la historia se repite…

Éste es mi cruel destino...
De vez en cuando voy teniendo posibilidades de ir cambiando mi vida y, sin embargo, ninguna de esas ofertas acaba de satisfacerme. Siempre quiero algo diferente.

Cuando soy consciente de lo que me sucede no puedo alejar de mi interior la tristeza. Quizás sí que tenía razón quien hace algún tiempo me dijo que siempre me fijo en lo que no me interesa, que me seduce la perversión y no sé valorar la bondad de lo que tengo al alcance de la mano.


viernes, 25 de mayo de 2007

No siempre llueve al gusto de todos


Ayer lo escuché por la radio y hoy aparece en la prensa: “En sólo 20 horas llovió más que en todo 2005 en Castilla-La Mancha, la comunidad más afectada por el temporal de lluvia”. Pero no ha sido sólo allí donde el temporal se ha mostrado en toda su crudeza, desde hace unos días casi toda la península ha resultado afectada, viviendas inundadas, vías de comunicación cortadas, cosechas perdidas...

Mi colega Rafa me contaba hace algunas semanas lleno de satisfacción que en su finca de la provincia de Toledo habían vuelto a anidar este año las cigüeñas y que era un “lujazo” ver desde las ventanas de su casa la imponente “vivienda” de las aves. Me explicaba con admiración como la pareja había ido construyendo su nido con paciencia y dedicación… Este fin de semana el temporal ha tirado por tierra el fruto de tanto esfuerzo…

Gea (la de los anchos pechos), la madre primigenia, que surgió del Caos y concibió a Urano (el cielo estrellado), sin “dulce unión de amor”, para que la cubriera y pudieran engendrar toda la vida, está enferma. Gea, madre amorosa que ha parido a todos los seres vivos que habitan sobre ella, está siendo agredida por uno de sus hijos: el ser humano, el único que, “afortunadamente”, tiene inteligencia…

Durante miles y miles de años (según la forma de medir el tiempo de los humanos), todas las especies existentes han vivido en armonía en el refugio que Gea les proporcionaba, pero desde que empezó la revolución industrial, hace un par de siglos, este equilibrio se está rompiendo continuamente y muchas especies están siendo afectadas. Gea, que mide su tiempo de manera diferente, se va adaptando a estos cambios, es posible que llegue el día en que tanto progreso resulte insostenible para el propio ser humano y desaparezca.

No sé que habrá pasado con las cigüeñas de Rafa… tal vez hayan sido unas víctimas más de la adaptación de Gea a las agresiones humanas. Sea como sea, Gea continúa y continuará su vida. En nuestras manos está el plantearnos si podemos poner remedio a tanta agresión…


miércoles, 23 de mayo de 2007

El retolno

¡Olé!, ¡olé! y ¡olé!...

Después de varias semanas de tener perdida la dirección de éste, mi blog, hoy he podido de nuevo acceder a él. Debo salir disparada a una reunión de trabajo, he colocado la página en favoritos y espero que en los próximos días podré recuperar mi vicio solitario.

Esto se merece, como poco, una copa de cava...