viernes 18 de septiembre de 2009

El tren: uniendo destinos


Mis desplazamientos durante estas vacaciones han sido numerosos y, generalmente, en tren. Siempre me ha gustado viajar en tren. Los viajes en tren, tienen -o mejor dicho, tenían- para mí, un aura de romanticismo que, a lo largo de los recorridos de este verano, han perdido; tal vez esas grandes velocidades que ahora alcanzan, se lo han dejado olvidado en quién sabe que estación remota… y es que los actuales viajes en tren muy poco o nada tienen que ver con los que recuerdo de otras épocas de mi vida.

No es que ahora los trenes funcionen mal, con la alta velocidad, los trenes, por lo general, no sólo llegan a su destino en la hora prevista, si no que suelen hacerlo con adelanto sobre ella. Atrás quedaron, pues, los proverbiales retrasos de la R.E.N.F.E., bueno… eso tampoco es del todo cierto, y si no que se lo digan a los sufridos usuarios de las líneas de cercanías catalanas, tan obsoletas y descuidadas que, el día que no se estropea una, se estropea otra, o, si no, varias a la vez… líneas a las todavía no les ha llegado la hora de modernizarse… Si el AVE que venía volando llegó con tanto retraso a estas tierras, no quiero pensar qué pasará con estas humildes líneas, tan dejadas de la mano de Dios y de la de los presupustos... pero esto es otro cantar…

Retomando, pues, el tema, reconozco que también hemos ganado en limpieza. Estos trenes modernos tan aerodinámicos, tan sofisticados, tan asépticos, se parecen más a los aviones con los que quieren competir que a los trenes de antaño, sobre todo a los que utilizaba en mi infancia, en una línea de ínfima importancia –tanto es así que a mi pueblo de origen hace ya muchos años que no llega el tren, al que se le conocía familiarmente como “la burreta”-, con sus incómodos bancos de tiras de madera y sus ventanillas abatibles a través de las que se colaban negras bolas de carbonilla que te hacían salir del tren tiznado como si fueras un fogonero, pero que permitían sentir la maravilla del cosquilleo del viento en la cara.

Y es que estos trenes que parece que vuelan bajito son tan herméticos que, hasta los que en ellos viajamos, nos encerramos en nosotros mismos; nada más sentarnos, una anónima e impersonal azafata nos entrega unos tapones para los oídos, con la excusa de que oigamos la música o la película que nos van a poner, pero con el fin de aumentar ese aislamiento, de manera que ya no hablamos con quienes a nuestro lado viajan como no sea un discreto “perdón”, casi susurrado, cuando, por alguna razón, hemos de abandonar el asiento que tenemos adjudicado. Nada que ver con los antiguos compartimentos en los que se establecían largas conversaciones con los compañeros de viaje, -los viajes eran lentos y, por lo tanto, largos en el tiempo aunque los kilómetros fueran escasos- llegando, incluso, a compartir la comida que cada uno llevaba, al mismo tiempo que las vivencias personales o la filosofía de vida.

Otra prueba más de que mejoran los medios de comunicación… ¿o eran los de incomunicación?... Menudo lío me estoy haciendo…



domingo 13 de septiembre de 2009

Gente como tú...




GENTE

Hay gente que con solo decir una palabra
Enciende la ilusión y los rosales;
Que con solo sonreír entre los ojos
Nos invita a viajar por otras zonas,
Nos hace recorrer toda la magia.

Hay gente que con solo dar la mano
Rompe la soledad, pone la mesa,
Sirve el puchero, coloca las guirnaldas,
Que con solo empuñar una guitarra
Hace una sinfonía de entrecasa.

Hay gente que con solo abrir la boca
Llega a todos los límites del alma,
Alimenta una flor, inventa sueños,
Hace cantar el vino en las tinajas
Y se queda después, como si nada.

Y uno se va de novio con la vida
Desterrando una muerte solitaria
Pues sabe que a la vuelta de la esquina
Hay gente que es así, tan necesaria.

Autor: Hamlet Lima Quintana

sábado 29 de agosto de 2009

Call me






CALL ME - TIMI YURO

Call me if your arms are lonely
Call me if you’re feeling blue
If you don’t believe me
Call and say you need me
And darling, I’ll come to you

Call me if your dreams should tumble
I will help you start anew
If you don’t believe me
Just call and say you need me
And baby, I’ll run to you

Call me if things looks hopeless and gray
I’ll come and change the view for you
Call me when spring seems farthest away
I’ll change the season for you

Yes, call me and say you want me near you
I’ll be there before you’re through
If you don’t, you don’t, you don’t believe me
Just call me, call me, call me
Call me, yes call me, and say you need me
And darling, I’ll fly to you

Llámame si tus brazos están solos
Llámame si te sientes azul
Si no crees en mí
Llama y di que me necesitas
Y querido, iré hacia ti

Llámame si tus sueños están derruidos
te ayudaré a comenzar de nuevo
Si no crees en mí
Sólo llámame y di que me necesitas
Y niño, correré hacia ti

Llámame si las cosas parecen imposibles y grises
Iré y cambiaré la vista para ti
Llámame cuando la primavera parezca alejarse
Cambiaré la estación para ti

Llámame y di que me quieres cerca de ti
Estaré allí antes que tú estés
Si no, no, no me crees
Sólo llámame, llámame, llámame
Llámame, si, llámame y di que me necesitas

Y querido, volaré hacia ti

domingo 2 de agosto de 2009

Quince días en agosto






Agosto sigue siendo para muchos, entre los que me cuento, el paréntesis que rompe la rutina cotidiana. Se acercan ya las vacaciones y con los preparativos: las reservas de viajes y hoteles, las listas de cosas que meter en la maleta y las últimas compras, se inicia también el cosquilleo en el estómago que acompaña a la salida de la ciudad achicharrada por el calor -la odiosa “xafogor” (bochorno) que este año se está dejando sentir con extrema intensidad-. Atrás quedó ya la incertidumbre de qué hacer y a dónde ir en esta ocasión. La decisión hace días que está tomada y ahora falta sólo el momento inminente de subirse al tren o al avión para cambiar de entorno geográfico. Este año el destino ha querido que el camino sea largo y, sin abandonar el territorio de la península, el trayecto me llevará a recorrer más de media España. Empezaré yendo a Bilbao, de allí pasaré a Salamanca y luego a Madrid y acabaré rodeada de sol (espero) y palmeras en las playas de Alicante…

Aunque ahora siento la excitación de este momento concreto, no puedo dejar de recordar que es una emoción semejante a la que he sentido otros años. A la esperanza y la ilusión por disfrutar plenamente de los lugares a visitar y de la compañía de personas con las que no puedo estar habitualmente, se opone la incerteza por saber qué me deparará el curso de la vida y si el resultado final estará a la altura de las expectativas creadas. Siempre deseamos que las vacaciones, como cambio esperado durante todo el año, dejen una grata marca indeleble en el recuerdo, aunque no siempre es así. En los dos últimos años, las sombras han estado más presentes que las luces y, a pesar del esfuerzo intelectual que representa extraer sólo lo bueno y aprender de lo malo, esas sombras -con una intensidad menor, es cierto-, siguen existiendo.

Esa es la razón del empeño en volver a algunos de los lugares en los que estuve el pasado agosto, sobretodo a Madrid. Tengo la necesidad de colocar nuevas imágenes sobre las últimas que recuerdo en esa ciudad, imágenes que tapen las que ahora permanecen en primer plano, y tengo, también, el deseo de tomarme la revancha por las personas y los lugares que el curso adverso de las circunstancias, me impidió ver en la ocasión anterior. Todas estas perspectivas hacen que las mariposillas que revolotean en mi barriga hayan empezado a ponerse en movimiento mucho antes de iniciar el viaje en sí.




sábado 4 de julio de 2009

No es lo mismo un sapo que una rana

Esta entrada de hoy está dedicada a alguien que lleva días dándome el peñazo con que escriba algo… Pues bien, Manolito, te dejo unas cuantas peguntas y espero que por fin te decidas a comentar algo más que lo que sueles decirme off line…

Las que todavía andamos creyendo en que existen príncipes azules, solemos encontrarnos con situaciones muy diversas, pero todas ellas presentan denominadores comunes que se podrían agrupar en dos grandes categorías:

1. Los presuntos príncipes azules que, en cuando reciben el primer beso, se convierten en sapos repugnantes y te dejan tiznada de azulete, y

2. Los auténticos sapos que por más que les beses siguen siendo sapos por los restos.

¿A dónde ha ido a parar la supuesta sensibilidad y el supuesto romanticismo de nuestros congéneres del otro sexo? ¿Será que dichas cualidades, cual capa de azulete en polvo y sin disolver, sólo existen en el hombre de “boquilla”? ¿Será que todos los príncipes azules se han vuelto gays? ¿Será…?


Ainssss… pero si después de todo, soy una rana común como la de Serrat… ¿para qué coño quiero un príncipe azul o un sapo? ¿¿¿no habrá por ahí una ranita-macho tan normal y corriente como una misma???





P.D. Una vez más disculpas… para l@s que me comentáis y no respondo; para l@s que les debo visitas y me quedo en casa; para l@s que me gustaría comentar y me quedo callada; para l@s que he prometido que escribiría sobre esto o sobre aquello y sigo sin empezar… para tod@s... mil disculpas, mil gracias y mil besos.

domingo 7 de junio de 2009

Asuntos pendientes


Hoy he quedado conmigo misma para tratar algunos asuntos que todavía tengo pendientes, aclarar algunos puntos confusos y ver si así consigo que mi vida deje de ser insoportable.

Hoy he repasado mis propias historias, ésas que de tanto explicarlas a los demás para hacerlas comprensibles, han dejado de ser ya mías.

Hoy me he quitado los zapatos y he podido comprobar que andar descalza es mucho más cómodo y divertido.

Hoy, por fin, he admitido que por las noches cierro con llave los armarios, miro debajo de la cama y dejo la luz encendida porque tengo miedo de los fantasmas que pueblan mi mente.

Que estoy harta de salir de casa con la cara sonriente que los demás desean ver, que las sonrisas son tesoros y que quiero regalarlas sólo a quien yo decida hacerlo

Que hay momentos en que me gusta llorar y autocompadecerme, que lo encuentro divertido y que voy a seguir haciéndolo le pese a quien le pese.

Que a veces miento como una bellaca para ocultar ante los demás mis propias miserias, que estoy cansada de preguntar qué tal a personas cuyas vidas me importan tan poco.

Que me cabrea leer el periódico y ver siempre las mismas malas noticias repetidas, que no tengo ni idea de inglés, que me aburro en las conferencias y que mi cultura es de estar por casa.

Que sigo creyendo en los cuentos de hadas y espero todavía al príncipe azul y, que si sufro por amor, es sólo por mi culpa, porque amo demasiado y no le voy a poner remedio a estas alturas.

Que me gusta comer con los dedos, beber de la botella y que no pasa nada por llevar largas las uñas de los pies o las piernas sin depilar.

Que cuando llueve o hace frío pongo excusas para no salir y que en ocasiones he dicho ya te llamaré sabiendo que no iba a hacerlo.

Que me duelen las críticas y busco los halagos.

Que sigo abrazando a mis muñecos, hago trampas en el solitario y me gustan las guerras de almohadas y el juego del escondite.

Que no he logrado mis metas y por el camino he perdido parte de mis sueños.

Que odio el maquillaje y los tacones, me divierte saltar sobre los charcos y disfruto poniendo los pies encima del sofá

Que muchas veces necesito esconder la cabeza debajo de la almohada o hacerme un ovillo y meterme, en silencio, en el cajón de los calcetines.

Que puedo tener envidia y no siempre es de la sana.

Que no soy la más alta, ni la más guapa, ni la más rubia, que me sobran algunos kilos y muchas arrugas, pero que para nada quiero ser una muñeca de portada de revista.

Hoy he desayunado chocolate con churros porque la leche desnatada y los cereales con fibra, aunque sean sanos, saben fatal y la vida ya es bastante dura para tomarla sin azúcar.

Hoy he salido a la calle y me he puesto a gritar y a reír en medio de la avenida dando vueltas con los brazos abiertos mientras mis vecinos me miraban estupefactos.

Hoy me he reconciliado conmigo misma.



viernes 5 de junio de 2009

Wish you were here



Pensando en ti, cómo ahora pienso...


OJALÁ ESTUVIERAS AQUÍ - Pink Floyd

Así que crees que sabes distinguir
el cielo del infierno
el cielo azul del dolor
¿Sabes distinguir un campo verde
de un frío raíl de acero?
¿Una sonrisa de un velo?
¿Crees que puedes dintinguir?
¿Consiguieron hacerte cambiar
tus héroes por fantasmas?
¿Cenizas ardientes por árboles?
¿Aire caliente por una brisa fresca?
¿Frío confort por un cambio?
¿Cambiaste
un papel principal en un guerra
por un papel protagonista en una jaula?

Ojalá, ojalá que estuvieras aquí.
Sólo éramos dos almas perdidas
que nadan en una pecera
año tras año
corriendo siempre sobre
el mismo viejo camino
¿Qué hemos encontrado?
Los mismos miedos de siempre.
Ojalá estuvieras aquí.